h1

Erase una vez….

Septiembre 4, 2008

Hace un año, un osito que llego a trabajar al reino de los anuncios amarillos, y creyó que era feliz. Aunque no tenia una habitación privada, si tenia un gran espacio de 2.40 mts, su jefe estaba al otro lado del reino, tenia dos ordenadores de sobremesa y uno portátil. Y el osito, pensaba que su felicidad no podía ser mayor. Y el tiempo avanzaba inexorablemente. Desde su posición privilegiada, el osito podía ver todo el reino, mientras él pasaba desapercibido; eso le daba la oportunidad de interactuar virtualmente con sus amigos, leer los diarios/blogs, escribir/contestar correos electrónicos y descargar música; todo esto mientras su jefe se encontraba al otro lado del reino y pensaba lo duro que trabajaba el osito.

El osito pensaba que su felicidad no podía ser mayor. Pero, y siempre hay uno. De la tierra de la Reina Isabel, llego la malvada madrastra, y dijo: No puede ser que mis hijos se mezclen con los extranjeros. Y el osito empezó a temer por su espacio privilegiado. Todas las noches la malvada madrastra se exprimía los sesos pensando en como proteger la pureza de sus hijos. Y así el tiempo pasaba: el otoño dio paso al invierno, el frió dio paso a una cálida primavera y la florida primavera dio paso a un caluroso verano. Y el osito estaba feliz.

Un día de comienzos de verano, la malvada madrastra hace acto de presencia y dirigiéndose a sus hijos y a los extranjeros decreta: Mis hijos tienen mayor prioridad que los extranjeros, por lo que decreto la creación del getto de los extranjis. Todos los extranjis deben mudarse inmediatamente a su getto. El osito empezó a preocuparse, tendría que dejar su espacio privilegiado.

Pasaban los días, y el getto de los extranjis empezó a tomar formar: Un ala oscura del reino, en donde los extranjis se apilaban. Y al osito le asignaron su nuevo espacio de 1.20, sus vecinos eran su jefe y un cachorro. Y el osito estaba triste, ya no podía pasar desapercibido, se acabo interactuar virtualmente con sus amigos, ya no podía leer/responder correos electrónicos y la blogosfera se limito a un puñado de blogs relacionados con el trabajo. Y el osito estaba infeliz. Cuando levantaba la mirada, su jefe chequeaba que hacia y los otros extranjis veían su ordenador y lo que hacia.

Ahora el osito se plantea la opción de mudarse a otro reino, pero debe pensarlo bien. El banco no perdona el retraso en la hipoteca.

2 comentarios

  1. pues estamos apañados…
    Medita medita, que la hipoteca es mucha hipoteca

    Te mando Good Vibrations On-Line


  2. Tu lo que necesitas es una hada madrina que mande a la madrastra a tomar por c… digoooo… que le de su merecido…



Dejar un comentario