h1

Obrigado Lisboa, Obrigado (II)

Diciembre 10, 2008

El Sábado, luego de un par de desayunos, tomamos camino hacia el metro. Que complicado el sistema de billetes, ríete tu del sistema de Paris, Londres o Madrid, hace falta un master para entender el sistema de billetes del Metro Luso, pero lo logramos, y pudimos comprar nuestras tarjetas de viaje. El metro luso, da la impresión que fue diseñado por Clive Barker, porque realmente dan un poco de mal rollo. Pero me imagino que es parte del encanto del metro.

Dirigimos nuestros pasos a Belem, un paseo muy romántico por su malecón bajo la lluvia hasta la Torre de Belem, en donde estuvimos haciendo el tonto con la cámara de fotos. De ahí nos dirigimos al Museu Colecçao Berardo, cuyo edificio es impresionante, observamos con detenimiento una aproximación a los Caprichos de Goya. Al salir, y pasar frente a la tienda de regalos, vi algo que me llamo la atención: Unas geishas, a las que no pude resistirme y con sus ojos rasgados, su cabello de colorines y sus labios rojos; me decian “COMPRAME”. Un par de muñecas y un jardín Zen fueron a la bolsa de regalos de reyes. De ahí nos fuimos al Monasterio de los Jerónimos, y a comer los famosos pasteles de Belem. Que mucha fama y todo; pero no es mas que masa de hojaldre con crema de natillas. A mí me gustaron, pero al Sr. Chiquitín, le dieron poco.

De Belem de vuelta a la Baixa, por donde estuvimos paseando por Plaça Comercio, Rua do Ouro, elevador de Santa Justa, un trozo del Chiado, y bajamos hasta donde seria nuestro primer contacto con la gastronomía Lusa: HRC Lisboa.

Como siempre, es muy difícil equivocarse en este sitio: Mojitos, Combos y barbacoas. Comimos como cerdas, de ahí nos fuimos a tomar un par de chupitos de ginjinhas. Aquí hubo un momento surealista: Una pareja de españolitos (chico-chica), imaginamos que en viaje de novios, le han pedido a un lusitano que les tome una foto tomando el chupito de ginjinhas cruzados, es decir, como la típica foto de novios con la copa de Champagne …. pero aquí en vez de copa de cristal eran vasos de chupitos de plástico blanco y en vez de Champagne era licor de ginjinhas, lo más cursi y ridículo que hayamos visto en mucho tiempo. El Sr. Chiquitín y yo nos estuvimos riendo por mas de una hora. Con el estomago lleno y la cabeza dándonos vuelta por la ginjinhas, nos dirigimos al hostal a por una siesta (Sí, solo una siesta).

En la noche, de vuelta al centro y al Chiado. Cenamos en una taberna de lo mas minimalista, y luego de dos jarras de sangría salimos en busca del Barrio Alto y los sitios de copas. Tuvimos mala suerte, porque no conseguimos ninguno y estuvimos dando vueltas por el Barrio Alto (o algo similar), pero no conseguimos donde tomar nada. De ahí bajamos, y tuvimos el segundo momento surrealista del día: de entre todos los taxistas de Lisboa nos toco el único que no sabia como llegar al hostal. En primer momento pensamos que nos iba a llevar por la ruta panorámica, pero cuando se metió en dirección prohibida nos dimos cuenta que no tenia ni puñetera idea de cómo llegar. Al final, le dijimos donde estaba el hostal. Y de ahí a la cama, que aun nos quedaba un día de turisteo.

2 comentarios

  1. Bueno, esto ya me gusta más xD

    Que esperabas que fueran los pasteles de Belem? Tortas rellenas de chocolate con reducción de caramelo a la fresa cubierto de nata montada y lluvia de chocolate??

    anda queee XD

    me alegro de que disfrutaras el viaje. Espero la 3ª parte :P


  2. Los pasteis de Belem se comen por medias docenas. Ñam,ñam. Y sí, es que la gastronomía portuguesa no se distingue por las “cosas finas”. Más bien por el “hincharse a lo pavo”. Así estoy yo, acumulando portugal alrededor de la cintura…



Dejar un comentario